Educadoras y educadores como Movimiento Social

Es un hecho que hoy, 2016, el proceso de reforma educacional, promovido por la clase política y los llamados “expertos en educación”, está empantanado. Porque: a) la “gratuidad universal” está destruyendo la educación pública y rescatando la educación particular-subvencionada, b) porque ha desvirtuado y erradicado ‘lo vocacional’ en la carrera docente, c) porque ha incrementado absurdamente el gasto en Educación sin asegurar ni mejorar sus contenidos educativos y d) porque no ha dado lugar a la participación efectiva de los actores del “vínculo pedagógico” (los profesores, la comunidad local y los jóvenes) en las reformas que, en este terreno, el país necesita con urgencia.

Este empantanamiento (o fracaso) debe cotejarse con las tendencias profundas del movimiento social-ciudadano, que, de una parte, rechaza categóricamente el modelo económico y político vigente (considerar el movimiento “No a las AFP”, y el resultado de la última encuesta ADIMARK Gfk & la Universidad Católica: donde el 99 % de los chilenos consultados rechaza a los políticos y los partidos políticos) y, de otra parte, avanza multiplicando la deliberación por la base, la formación de asambleas locales, la comunicación horizontal de sus debates y conclusiones, que tienden a proponer (y a veces a realizar, de hecho) cambios y reformas locales, promovidos por esas mismas asambleas, o por agrupaciones y comunidades.

Es un hecho que la coyuntura histórica se caracteriza por el rápido desmoronamiento de la hegemonía tradicional (centenaria) de la clase política civil sobre el Estado, y por el creciente desarrollo de la soberanía popular-ciudadana, que tiende a reconstruir por sí misma, no sólo la calidad de vida local, sino también la soberanía popular a todo nivel. Con tanta mayor razón si el ‘episodio constituyente’ promovido por el Gobierno y la clase política, yace allí, exangüe, inconcluso y postergado…

La situación exige, pues, que las comunidades y agrupaciones locales continúen desarrollando su deliberación y sus poderes territoriales. Y este avance, debemos reconocerlo, está hollando territorio histórico virgen. Desconocido. Es preciso, por eso, auto-educarse, avanzar en él con pie firme hasta llegar a la meta final (refundar la sociedad, superando el modelo neoliberal). En este sentido, es preciso multiplicar las reformas pedagógicas hechas desde la base, desde los colegios mismos, con la comunidad local misma. Pues es el único modo de reconstruir la ciudadanía soberana, por tanto tiempo (siglos) olvidada, cercenada y humillada.

Tenemos que asumir por nosotros mismos las tareas estratégicas de la reconstrucción ciudadana. Único camino para que nuestras niñas y niños encuentren sentido a su futuro… Gabriel Salazar Santiago, 21 de noviembre de 2016.

Gabriel Salazar
Santiago, 21 de noviembre de 2016.

Publicado en Revista Cal y Canto Nº 2

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