Presentación Revista Cal y Canto (segunda época)

Durante el segundo semestre de 2014, nos reencontramos viejos compañeros que participamos en ECO, Educación y Comunicaciones, entre los años 1987 y 1990, en una iniciativa de “Talleres de Análisis de Movimientos Sociales y Coyuntura”. En esos años de cambio, buscábamos ofrecer un espacio de análisis e intercambio sobre los derroteros del movimiento popular de cara al plebiscito y la transición a la democracia que comenzaba a configurarse.

A más de veinte años de esa coyuntura nos parece evidente que los movimientos sociales vivieron los efectos de una estrategia de transición elitista, conducida por una auto convocada clase política, que re-emerge junto con los partidos, y que construye una cobertura institucionalista para subordinar a los movimientos y la energía crítica proveniente de lo social. Los movimientos sociales entonces no fueron ni reconocidos como actores ni convocados a jugar ningún rol activo a favor de la democratización de Estado y de la sociedad, lo que condujo a su debilitamiento y progresiva fragmentación, perdiendo protagonismo e impacto público. Había llegado “la hora de los partidos” y las organizaciones sociales, como sostuvo un destacado dirigente de la Concertación, debían desarrollarse “a la sombra de éstos”. Parece evidente que en la transición se buscaba, por una parte, monopolizar la acción política en el Estado y los partidos políticos, y, por otra parte, despolitizar a la sociedad civil, que representaba algún riesgo (o una amenaza) para la estabilidad y la “gobernabilidad” futura

Sin embargo, el año 2011, cuando emergió el movimiento estudiantil, se comenzó a dibujar un nuevo cuadro social y político, en que no solo los estudiantes sino una diversidad de grupos y experiencias comenzaron a hacer visible nuevas dinámicas de asociación y de cambio, desde las bases mismas de la sociedad. Los estudiantes, es verdad, ganaron en visibilidad, pero otros actores los habían precedido – los mapuche desde fines de los noventa- y los grupos y movimientos ambientalistas o de base territorial. Nos pareció entonces, que una vez más podíamos abrir espacios para el debate y el análisis social, enfatizando en “la escucha” y la puesta en valor de estas nuevas experiencias de cambio y transformación social. Acordamos que más que producir “análisis de coyuntura” en el sentido más tradicional (actores, estructuras, relaciones de fuerza, etc.) era importante tomar contacto con movimientos en desarrollo y producir análisis político relativo al devenir y al “proceso” de los movimientos sociales.

Admitimos entonces, que “pensar los cambios políticos desde los movimientos sociales supone un largo camino de deliberaciones, escuchas mutuas, aprendizajes y propuestas de cambio; que las organizaciones sociales y más ampliamente los movimientos sociales son diversos y actúan en ámbitos y territorios diferentes. Se articulan sobre sus propios análisis, sus propias memorias y temporalidades así D Construcción de proyectos educativos populares 2 como sus propias dinámicas de deliberación y propuestas de cambio. Todo ello constituye al quehacer de un proceso de construcción colectivo en que emerge un nuevo rostro de lo político desde el abajo cotidiano de vecindades y territorios. Es un proceso de construcción de un nuevo modo de hacer política” (Reunión del Grupo de Análisis Social, del 27 de agosto, 2014).

Esta última perspectiva es coherente con nuestras propias indagaciones y aprendizajes teóricos relativos a los movimientos sociales, en el sentido que los procesos de cambio en nuestra sociedad, tienden a surgir principalmente desde los actores sociales, desde la sociedad civil, que Marx reconocía como verdadero “hogar de la historia”. En Chile, la historia del cambio social es la historia de los movimientos sociales. Estudiar a los movimientos sociales consiste en reconocer y saber poner en valor las experiencias que emergen de los grupos sociales de base cuando éstos deciden colectivamente producir cambios en las relaciones sociales y de poder que organizan sus vidas. Las sociedades no cambian si no están emergiendo o brotando en su seno transformaciones que insinúan, sugieren o configuran ya cambios de relativa importancia. Los movimientos sociales, en este sentido, no solo hay que verlos en su fase de visibilización pública, cuando ocupan las calles y demandan cambios políticos, sino que especialmente en sus fases menos visibles en que cuestionan y modifican por vía práctica el orden pre existente. Es en ese proceso de acumulación de experiencias y saberes que se constituyen los movimientos sociales y por cierto que, cuando se hacen visibles, esa nueva experiencia retorna y potencia los procesos de cambio ya iniciados en la fase de menor visibilidad.

Estimulados por las y los más jóvenes del Grupo de Análisis Social que comenzamos a recrear para esta nueva etapa, y teniendo en cuenta el lugar que crecientemente ocupaban sus temas en la política, decidimos invitar a profesores y educadores que participaban en diversas experiencias y proyectos alternativos de educación. Decimos dialogar con las dinámicas movimientistas y de cambio social que ya han iniciado muchas y muchos educadores chilenos. De este modo, entre octubre de 2014 y enero de 2015, escuchamos e intercambiamos opiniones con un total de siete experiencias alternativas de educación: el Colegio Confederación Suiza; el Grupo Diatriba; el Colegio Paulo Freire del MPL; la Casa Azul de la Granja; el Colegio Ríos de Lirquén; el Movimiento Pedagógico de Rancagua; el Liceo de Doñihue. Nos sorprendimos de la diversidad de experiencias que pudimos conocer y valorar en sus variadas búsquedas e iniciativas. Decidimos entonces dar un segundo paso, invitar al conjunto de las experiencias a un Encuentro de Educadores, que se realizó el 30 de mayo del 2015, en el Colegio Confederación Suiza, de Santiago.

A fines de los ochenta, ECO publicó Cal y Canto, Revista de los Movimientos Sociales. Hoy iniciamos una “segunda época” en un formato más sencillo, habida cuenta de los tiempos en que vivimos, pero buscando propósitos semejantes: contribuir a la reflexión y el debate que acompaña al desarrollo de los movimientos sociales en Chile. Entendemos esta tarea como una “tarea política”, en el sentido de que estamos convencidos que el análisis social y político forma parte de las luchas sociales y políticas. Pero, al mismo tiempo, entendemos también que no se trata de cualquier tipo de análisis, sino que de aquel que surge imbricado con los propios movimientos.

En este primer número de Cal y Canto 2,- segunda época -, presentamos los resultados de la escucha de estas experiencias de proyectos alternativos de educación, así como las presentaciones y algunos resultados de los debates que se produjeron en los Plenarios del Encuentro de Educadores del 30 de mayo pasado.

Santiago, 20 de agosto de 2015

Mario Garcés Director de ECO, Educación y Comunicaciones

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